Más de una cuarta parte de los músicos británicos ha perdido todo su trabajo en la Unión Europea desde 2021, según un informe de European Movement UK. El estudio refleja que los ingresos medios por giras europeas han caído un 45% y que casi seis de cada diez músicos consideran que ya no es viable salir de gira por Europa.
El problema no está solo en la demanda, sino en el laberinto administrativo que llegó con el Brexit con distintos sistemas de visados según el país, permisos de trabajo, el límite Schengen (90 días de trabajo máximo en la zona euro en cualquier período de 180 días), carnets ATA para mover instrumentos y equipos con depósitos de seguridad de hasta el 40% del valor del equipamiento (más de 400 libras por carnet) y restricciones de cabotaje (límite de paradas que los transportistas británicos pueden hacer dentro de la UE) que encarecen la logística de producción. Para orquestas, solo la documentación aduanera puede suponer entre 2.000 y 5.000 libras por gira.
El resultado es menos circulación de artistas en ambas direcciones, más cancelaciones, menos colaboración internacional y una pérdida de oportunidades tanto para músicos británicos como para profesionales europeos que quieren trabajar en el Reino Unido. El informe reclama un acuerdo de movilidad específico para el sector creativo, pero el marco político entre el Reino Unido y la UE sigue sin resolverlo.




