Daddy Yankee y su sociedad Los Cangris han interpuesto una demanda civil federal en Puerto Rico contra su exmánager Raphy Pina, su exesposa Mireddys González y otros colaboradores, a los que acusa de orquestar durante unos 20 años un esquema para apropiarse de regalías editoriales. La demanda se basa en la ley estadounidense RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act, en su vertiente civil) y en la ley de crimen organizado de Puerto Rico, y pide un juicio con jurado.
Según el escrito, Pina habría aprovechado su posición como mánager y ejecutivo de sello para insertarse como coautor en al menos 15 canciones de Daddy Yankee (como La Rompe Corazones, Runaway o Mayor Que Yo 3), sin aportar creación musical alguna. El mecanismo: manipular split sheets, inflar sus porcentajes en los repartos, presentar registros de copyright con datos falsos y canalizar los cobros a través de editoriales bajo su control (Los Magnifikos, Mafer Music, etc.).
La demanda también sitúa a su exmujer Mireddys González (que también fue presidenta de El Cartel Records y Los Cangris) como pieza administrativa clave del entramado, firmando y circulando documentos que reducían la participación del propio artista sin su consentimiento. Otros codemandados, como el abogado Edwin Prado o el ejecutivo Andrés Coll, habrían contribuido a “legitimar” y ejecutar esos acuerdos. El resultado, según los abogados de Daddy Yankee: un desvío sistemático de ingresos editoriales y una “corrupción” de los registros de derechos que afecta tanto al artista como a sus coautores.
En términos jurídicos, no es un caso penal (no hay un fiscal pidiendo penas de prisión), sino una acción civil de daños y perjuicios: el artista pide al menos 3 millones de dólares en compensación, más órdenes judiciales para restaurar su autoría íntegra en las obras afectadas y corregir los registros ante las entidades de gestión (ASCAP, BMI, SESAC) y la Oficina de Copyright.




