No toda la inteligencia artificial en la música va de crear canciones, clonar voces o poner nerviosos a los abogados. A veces también puede servir para una misión bastante menos vistosa, pero mucho más útil: encontrar dinero que ya debería estar en el bolsillo de los compositores.
Ese es el objetivo de Artistic Futures, un proyecto cofinanciado por la Unión Europea y liderado por Unison Rights, que quiere usar IA para detectar royalties no reclamados y errores de metadata. En el consorcio participan también empresas de España, Estonia, Portugal, Alemania, Suecia y Hungría.
De momento no se está construyendo todavía una herramienta tecnológica. El proyecto arranca con una encuesta a músicos, editoriales y sellos para entender mejor el alcance real del problema. Porque, como resume Jordi Puy, CEO de Unison Rights, los royalties no reclamados no son un simple fallo técnico, sino una grieta estructural que los compositores independientes llevan demasiado tiempo pagando en silencio.
La promesa es interesante: una IA que no sustituye al creador, sino que le ayuda a recuperar lo que es suyo. Y en una industria donde una mala línea de metadata puede significar dinero perdido durante años, quizá este sea uno de los usos más necesarios de la tecnología.




