El tema central de la prensa económica estas semanas es la posible guerra comercial que puede generar a escala mundial la política de aranceles emprendida por el nuevo gobierno de Estados Unidos. El proteccionismo de la economía nacional conlleva unas barreras a la importación de productos de otros países, lo que supone una caída de ingresos para sectores dependientes de esas exportaciones.
¿Cómo afecta una posible guerra comercial entre países a la industria musical?
En cuanto a la música en vivo (otro día analizaremos el impacto para la música grabada), la respuesta pasa por el alcance de esta guerra comercial al turismo y la movilidad del público que asiste a conciertos y festivales.
En el turismo, lo equivalente a exportar productos a otro país es conseguir que vengan turistas extranjeros al territorio. Buena parte de los ingresos de la música en vivo están vinculados al turismo -y viceversa, teniendo en cuenta el impacto de los conciertos y festivales en la economía local.
El sector se podría resentir ante medidas restrictivas de la movilidad internacional de personas para viajes de ocio, pero las nuevas políticas migratorias que está implantando la administración Trump no afecta a estos casos. De hecho, como explicamos a continuación, Estados Unidos podría seguir impulsando políticas para impulsar el turismo nacional e internacional en torno a la música.
En lugar de establecer aranceles o barreras en aduana, la guerra comercial en el turismo (incluyendo el turismo musical) pasa por hacer más atractivo el destino y fomentar la llegada de visitantes extranjeros, además de conseguir que los turistas nacionales viajen dentro del país en lugar de volar a otros destinos. Pues en esa estrategia Estados Unidos ha iniciado unas «maniobras» de las que otros países deberían tomar nota.
El Senado de EE.UU. busca impulsar el turismo musical con la American Music Tourism Act
En Estados Unidos tienen claro que el sector musical es un motor económico y cultural, y están trabajando en un proyecto legislativo con consenso entre los dos grandes partidos políticos.
En diciembre de 2024 fue aprobado por unanimidad en el Senado el American Music Tourism Act of 2024, un proyecto de ley bipartidista destinado a potenciar el turismo musical en el país, impulsando la llegada de turistas a festivales, conciertos y eventos emblemáticos. Como no dio tiempo a la aprobación por la Cámara de Representantes antes de que concluyera el 118º Congreso, el 31 de enero de 2025 los senadores John Hickenlooper (Partido Demócrata) y Marsha Blackburn (Partido Republicano) reintrodujeron en el Senado el proyecto de Ley que se prevé que el proyecto se convierta en ley a lo largo de 2025 sin encontrar oposición.
La American Music Tourism Act busca que el Departamento de Comercio desarrolle una estrategia para atraer visitantes nacionales e internacionales a conciertos, festivales y eventos musicales. La normativa modifica el Visit America Act y asigna al Asistente del Secretario de Comercio para Viajes y Turismo la tarea de identificar y promocionar lugares clave de la escena musical estadounidense.
Además, esta ley priorizará el impulso del turismo internacional con un enfoque especial en áreas rurales y destinos con patrimonio cultural y ecológico. Como parte del seguimiento, se exigirá un informe bienal para evaluar el impacto y los avances en la promoción de estos destinos.
El American Music Tourism Act cuenta con el respaldo de diversas organizaciones y empresas, incluyendo la Recording Academy, la Recording Industry Association of America, Live Nation Entertainment, y la National Independent Venues Association, entre otras.
¿Qué es el turismo musical?
Este proyecto legislativo define como turismo musical los viajes a un estado o localidad con cualquiera de las dos finalidades siguientes:
a) visitar atracciones relacionadas con la música (museos, estudios, salas de conciertos, etc.).
b) Asistir a festivales, conciertos y eventos musicales en vivo.
Impacto en las giras internacionales
Todo ello sin olvidarnos de las barreras para la movilidad de los artistas, una cuestión en la que hace tiempo que Estados Unidos endureció los requisitos de entrada para las giras, y no está respetando el principio de reciprocidad respecto a países como España, cuyo régimen de visados para músicos extranjeros y sus crews es muy favorable para incentivar las giras internacionales.
Por otro lado, el impacto de una guerra comercial sobre la música en vivo se notará especialmente en el encarecimiento de los costes de transporte y logística en las giras internacionales debido a mayores aranceles o restricciones sobre equipos musicales, merchandising o material técnico.
Todo esto afecta de manera directa a los promotores de conciertos y festivales, no solo por un mayor precio a pagar por traer a artistas internacionales, sino también por la posible subida de precios de materiales y equipos esenciales para los espectáculos que muchas veces tienen que traerse de fuera del país.





