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Billboard ha preguntado a parte de su Power 100 (los ejecutivos mejor valorados de 2025 en la industria musical) que lanzaran una predicción sobre el negocio musical en 2026. Cuando juntas a majors, publishers, plataformas, entidades de derechos y el directo salen seis ideas bastante claras sobre qué va a marcar la industria.

1) Continua el debate sobre la IA, pero ya se ve como una herramienta

2026 huele a año de aterrizaje. Menos “esto nos va a sustituir” y más “esto ya está aquí, así que vamos a integrarlo”. La predicción que se repite es que la IA pasará de ser debate a ser herramienta: ayudar a crear, acelerar procesos, abrir caminos visuales, narrativos y de producción que antes costaban semanas o directamente no existían.

Pero ojo: el otro lado no desaparece. La industria asume que seguirá habiendo debate legal (copyright, entrenamiento sin permiso, compensación, responsabilidades) y también ruido cultural (qué es “auténtico”, qué es “gimmick”, dónde está el límite). En resumen: la diferencia es que la conversación pasa de “IA sí/no” a “IA sí, pero con condiciones”.

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2) Superfans y el agotamiento del hit en 15 segundos

El negocio se está cansando (un poco) del “hit de 15 segundos”. Sí, los momentos virales siguen siendo vitales, pero el objetivo real en 2026 es convertir esa gasolina en motor: construir base fiel, comunidad, recurrencia, conexión real.

En un mundo con más música que nunca (y con IA multiplicando el volumen), lo que sostiene a un artista no es solo “llegar”, es quedarse. Por eso los expertos hablan tanto de longevidad, de carreras con impacto y de convertir viralismo online en algo que funcione en el mundo real (directo, merch, experiencias, identidad).

3) El Catálogo y publishing vam a ser más fuertes que nunca

Mientras todo el mundo mira a “lo nuevo”, hay un consenso bastante evidente: el catálogo sigue ganando cuota. No es glamuroso, pero es estructural. En 2026 se espera que aumente su peso en escucha y consumo y que el publishing siga creciendo.

Lo interesante es que ya no se habla solo de “comprar derechos”. Se habla de que el verdadero valor está en activar el repertorio y abrir nuevas oportunidades una vez tienes los derechos. Es decir: la liquidez del momento de compra importa, pero el negocio real se juega en el largo plazo, en cómo haces que ese catálogo vuelva a tener vida y recorrido.

4) Globalización de hits: los sonidos locales están en auge

Este punto ya casi no se formula como “tendencia”, sino como realidad: la música se está volviendo más internacional a nivel mainstream. Se espera ver más artistas y escenas fuera de EE.UU y UK rompiendo fuerte y también más artistas estadounidenses construyendo audiencias relevantes en otros mercados.

Al final las plataformas borran fronteras, el gusto se internacionaliza y el hit deja de estar tan atado al idioma o al país de origen. Lo latino aparece como ejemplo de evolución constante (nuevas ramas, cruces, sorpresas), pero el mensaje es más amplio: el “global” no es “exportar”, es convivir en un ecosistema donde el impacto manda más que la procedencia.

5) El directo seguirá creciendo… pero el sistema pide mantenimiento (burnout + ticketing)

En touring, el tono general es optimista: la demanda sigue fuerte, el directo sigue siendo el lugar donde pasa “lo real” y donde la gente se reúne (especialmente en un mundo cada vez más digital y más mediado por algoritmos). Al final se mantiene como recordatorio de algo básico: la experiencia humana no se puede automatizar.

Pero aparecen dos asteriscos cada vez más serios. Uno es el burnout. La industria sabe que el ritmo quema, y que cuidar a los artistas no es solo un tema humano, también es un tema de sostenibilidad del negocio. Dos: ticketing. Se repiten conceptos como transparencia, ética, fees, reventa… porque la relación con el fan se rompe cuando el acceso parece una subasta o una trampa.

6) Nuevos modelos, nuevos acuerdos y un enemigo común: demasiado contenido

Este es el punto más “de industria” pero quizá el más importante. Muchos intuyen que 2026 traerá nuevos modelos de negocio y, sobre todo, innovación en estructuras de deal: artistas y compositores van a querer más claridad, más control y mejor upside, especialmente con el contexto IA de fondo.

Pero además hay un problema estructural: sale demasiado de todo. Demasiada música, demasiado contenido, demasiadas métricas. Por eso se repite otra obsesión: la ventaja no será “tener más datos”, sino tener criterio. Filtrar ruido, entender comportamiento fan real, decidir rápido antes de que se cierre la ventana. Y, en paralelo, se habla de equipos más profesionalizados: más perfiles de datos alrededor de artistas y compositores para no navegar a ojo.

Foto de Jessie McCall en Unsplash

Borja Martin

Marketing & PR en SFTL

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