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En este artículo analizamos los principales datos del Luminate Year-End Music Report 2025 (publicado el 15 de enero de 2026). La foto general confirma lo que ya intuíamos: el consumo global sigue creciendo, pero la hiperoferta crece más rápido y empuja al negocio a buscar fórmulas para destacar en un mercado inundado y capturar valor vía premium, superfans, físico/D2C y transmedia.

5,1 billones de streams globales: el consumo sigue creciendo

El dato principal está en el global: en 2025 los streams de audio bajo demanda (reproducciones en plataformas) pasan de 4,7 billones a 5,1 billones (+9,6%).

Lo importante: el crecimiento más fuerte está fuera de Estados Unidos:

  • Resto del mundo: de 3,3 billones a 3,7 billones (+11,6%)
  • EE. UU.: de 1,3 billones a 1,4 billones (+4,6%)
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Consumo premium: buenos datos de España y México gana relevancia como mercado top

En consumo premium, el informe deja un highlight bastante contundente:

  • En España el consumo suma casi 11.000 millones de net new streams premium (streams premium añadidos en 2025 vs 2024), en la misma línea de otros grandes mercados europeos como Alemania +11,3B; UK +10,1B; Francia +9,3B. España figura como uno de los principales importadores de música originada en Puerto Rico (ejemplo del informe: Latin/Bad Bunny).
  • México suma +50.900 millones de streams premium “netos nuevos” (2025 vs 2024) y ya supone el 7,3% del premium global.

Además, el informe sitúa a Europa dentro del grupo de regiones que ganan peso en premium, aunque quien más acelera es Latinoamérica.

Hiperoferta: ya son 106.000 canciones nuevas al día

Aquí está el punto estructural del año. En 2025 se entregan a plataformas 106.000 nuevas canciones al día (medido en ISRC), un +7% frente a 2024 (99.000 al día).

Y el matiz clave es qué pasa con todas esas nuevas canciones: el 86% del aumento neto del catálogo se concentra en canciones con 100 reproducciones o menos. Es decir: casi todo el crecimiento termina en el “fondo” del catálogo.

Pero ojo, porque el informe también deja un dato esperanzador para la estrategia. La “clase media” (canciones que hacen entre 1 y 50 millones de reproducciones) sostiene el 49,4% del volumen global.

Se está subiendo muchísimo contenido que apenas se escucha, pero el negocio y la atención real siguen apoyándose en una capa enorme de canciones que funcionan “sin ser megahits”.

Fuente: Luminate

El físico sigue siendo negocio: el vinilo crece otro año más

El vinilo encadena su 19º año de crecimiento en EE. UU, con un crecimiento en ventas de +8,6% hasta 47,9 millones de vinilos vendidos en 2025. Y la lectura importante es que el físico (sobre todo el vinilo) se consolida como producto de fandom, no como “formato de masas”.

IA: los “artistas IA” ya compiten… pero el público está partido

Otro punto fuerte del informe. La IA empieza a aparecer como competencia real en el mercado, pero la aceptación social no es uniforme:

  • 45% se siente incómodo con música compuesta por IA.
  • 44% dice que estaría menos interesado en una canción si supiera que se hizo con IA generativa.

La IA avanza, pero el público está exigiendo credibilidad y transparencia.

Transmedia: series, cine y videojuegos como aceleradores de consumo

El informe refuerza una tendencia muy clara: el consumo ya no se explica solo por playlists. Cada vez más, lo empujan “momentos culturales” externos que disparan el streaming.

Una de las ideas más potentes del informe es que el consumo musical ya no se explica solo “desde dentro” del streaming (playlisting, lanzamientos, radio, etc.). Cada vez más, los grandes saltos de escucha vienen desde fuera, impulsados por lo que podríamos llamar plataformas transmedia: series, películas, videojuegos y formatos donde la música no es el producto principal, pero termina funcionando como el mayor motor de descubrimiento.

Caso central: KPop Demon Hunters (Netflix) y el hit “Golden”

Luminate usa KPop Demon Hunters como ejemplo de fenómeno cultural que se convierte en fenómeno musical. La clave aquí no es solo que “una canción lo pete”, sino cómo lo peta:

  1. La canción no llega por el circuito tradicional. No depende de que el artista entre en playlists editoriales o de una campaña de medios al uso. Entra por contexto narrativo: la historia, los personajes, la emoción, la repetición en casa y el efecto “quiero volver a escuchar esto”.
  2. Cuando una canción se vuelve popular así, el consumo es más global y más transversal. El informe refleja que una parte muy relevante de los streams del soundtrack se concentra fuera de EE. UU., lo que encaja con algo que vemos cada vez más: el contenido audiovisual tiende a viralizar de forma internacional de manera más rápida que el marketing musical clásico.
  3. Y aquí viene el detalle interesante: el fenómeno genera también rutas de consumo por idioma. No solo funciona la versión “principal”, sino que las versiones localizadas (por ejemplo, la versión en español) adquieren vida propia.

Además, el informe recoge casos de videojuegos (tipo Fortnite) como catalizador: experiencias dentro del juego que reactivan catálogo y generan picos de escucha.

Bonus: dos álbumes superan los 5 millones en un año

Por primera vez en esta era, dos álbumes superan los 5 millones de unidades equivalentes anuales (ventas + streaming convertido a unidades). Es el recordatorio de siempre: incluso en un mundo hiperfragmentado, el superfan y la escala cultural siguen rompiendo techos.

Taylor Swift — The Life Of A Showgirl: 5,607 millones

Morgan Wallen — I’m The Problem: 5,125 millones

Fuente: Luminate

Si quieres leer el informe completo lo tienes en este enlace.

Borja Martin

Marketing & PR en SFTL

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