Skip to main content

Suno, la startup de IA que desató la mayor ofensiva legal de la industria musical desde Napster, acaba de protagonizar un giro inesperado: Warner Music Group ha zanjado su demanda y firmado un acuerdo pionero que transforma a la plataforma, acusada de utilizar millones de grabaciones sin permiso, en socio estratégico.

Suno nació en 2023 como parte de Microsof Copilot y su promesa ha sido permitir crear “música lista para la radio” en segundos mediante el uso de inteligencia artificial y, como era de esperarse, en junio de 2024 la RIAA (Recording Industry Association of América) inició una demanda en contra de la startup por infracción de derechos de imagen y derechos de autor sobre artistas y obras protegidas para entrenar su modelo generativo.

El gran debate ha girado en torno a los límites de la doctrina del fair use, algo que ya ha sido zanjado por los lineamientos de la US Copyright Office en torno al entrenamiento de IA generativa y en la sentencia del caso Thomson Reuters Enterprise & West Publishing Corp v Ross Intelligence Inc en febrero 2025.

El fair use o uso justo lo debemos entender como una doctrina dentro del sistema de copyright mediante la cual se argumenta la posibilidad de utilizar obras protegidas por derechos de autor sin la necesidad de obtener una autorización previa. Al igual que en nuestro sistema de derechos de autor, donde contamos con la regla de los 3 pasos, se necesita que el uso sea una porción limitada, que no afecte el mercado existente o la explotación normal de la obra utilizada y que sea original o derive en algo nuevo y no una copia literal. Ejemplos de usos justo son los videos de análisis sobre una obra, reviews, crítica, la parodia y en algunos casos el uso educativo.

Los argumentos de Suno se basan en que no hay infracción debido a que los sonidos son “generados desde cero” no hay sampling ni reproducciones literales, se trata de un uso transformativo, no muestran ni distribuyen las copias con las que se entrenan y siguen precedentes como los casos de Google Books, iParadigms y Arriba Soft. En su defensa, también mencionan que nadie ha identificado un ejemplo concreto de una canción de Suno que sea sustancialmente similar a la obra de alguno de los demandantes.

Por otra parte, los demandantes sostienen que no se trata de un uso transformativo sino sustituto, que compite directamente en el mercado con una ventaja competetitiva que podría considerarse injusta, comercializada a través de un sistema de suscripción en su propia web y, adicionalmente, el haber adquirido una canción legalmente mediante su compra en formato físico, descarga digital o que esta se encuentre accesible al público mediante plataformas de streaming, independientemente de acceder de forma gratuita o con una suscripción, no otorga el derecho al consumidor para que este copie, reproduzca o utilice dicha canción con el fin de alimentar o entrenar un modelo de IA generativo a partir de ella.

Sin embargo, luego de la escalada judicial a la que se fueron sumando otras partes contra Suno y con la certeza de poder crear un judicialmente un precedente, Warner cerró un acuerdo.

Dentro de lo que se plantea como una “alianza estratégica”,Suno se comprometió a:

  • Lanzar en 2026 modelos “completamente licenciados”, eliminando los modelos actuales que son los acusados de entrenarse con millones de obras protegidas sin la debida autorización.
  • Limitar las descargas en su plataforma, especialmente en el plan gratuito, en un esfuerzo por responder a críticas de uso abusivo.

Por su parte Warner planteará a sus artistas la posibilidad de escoger (opt-in) ceder legalmente su voz, nombre, imagen y repertorio a Suno para entrenar su modelo generativo.

Esta alianza se complementa con la compra de Songkick (Plataforma de Warner destinada al descubrimiento y promoción de conciertos o directos) por parte de Suno. Lo que ellos llaman “Un nuevo capítulo en la creación musical” podríamos resumirlo como una historia donde “El enemigo” de la Industria Musical dejó de serlo cuando pasó a ser socio.

No se puede luchar contra el progreso y al igual que ocurrió con Napster, del problema nació una oportunidad y las bases del modelo de negocio actual y si bien no podemos determinar, si la negociación entre Warner y Suno plantea el escenario más justo en este momento para todas las partes, lo cierto es que nos presenta el lienzo sobre el cual comenzar a dar las primeras pinceladas.

El próximo paso será entrever cómo encaja este nuevo modelo dentro de otros mercados como el europeo donde contamos con la Ley de Inteligencia Artificial aprobada por El Parlamento en 2024 y que comenzó a aplicarse concretamente para los casos de modelos generativos (GPAI) a partir del 2 de agosto para todos los estados miembros de la UE.

Mientras tanto, artistas independientes, entidades de gestión colectiva (PROs / CMOs), y sellos medianos mantienen vigentes sus demandas y reclamaciones a la par de enfrentarse a la tarea de evitar quedar excluidos del nuevo reparto económico.

Y, en paralelo… las majors firman con KLAY, la nueva plataforma de música con IA “entrenada solo con licencias”

Universal Music Group, Sony Music y Warner Music han firmado acuerdos de licensing con KLAY, una nueva plataforma de música con IA que promete “reimaginar la escucha” con herramientas interactivas e inmersivas. La compañía asegura que su Large Music Model está entrenado íntegramente con música licenciada, y lleva más de un año construyendo un marco de licencias junto a los grandes actores del sector.

KLAY quiere incorporar ahora a sellos independientes, artistas y editoriales, buscando un modelo escalable para toda la industria. Su equipo directivo incluye a perfiles de Spotify, Google DeepMind y Sony, y las majors destacan que se trata de un enfoque “responsable”, que protege derechos y abre nuevas posibilidades para artistas y compositores.

Foto de Aerps.com en Unsplash

La Newsletter #1 del negocio de la música

Cada semana te traemos las noticias clave, consejos e ideas sobre la industria.

Con enfoque ultrapráctico y sin venderte humo. Para mantenerte al día en lo que tardas en tomarte un café.

    Sobre Sympathy for the Lawyer

    Leave a Reply