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La noticia de que Rosalía dejará de ser representada por Rebecca León de Lionfish Entertainment viene sonando desde hace meses, en concreto desde que la artista publicó su éxito mundial “DESPECHÁ”. Desde entonces, la artista ha estado desde entonces respaldada por su madre y su hermana, quienes la han apoyado durante este tiempo, hasta que finalmente ha firmado un acuerdo de management global con Jaime Levine de Seven Mantles, antigua manager de Shakira.

Uno de los elementos cruciales que suelen definirse en un contrato de representación es la duración del mismo. Una vez que el periodo estipulado llega a su término, nos enfrentamos a dos posibilidades: la renovación del contrato o su no renovación. Parece ser que en este caso, Rosalía decidió no renovar el contrato con su antigua representante aparentemente motivada por el deseo de explorar nuevas oportunidades en su carrera.

Aunque la relación ha terminado en términos amistosos, lo cierto es que en la industria discográfica es muy frecuente oír hablar de conflictos entre mánagers y artistas, en numerosas ocasiones por incumplimiento de contrato o impago de las liquidaciones correspondientes.

Sin embargo, el caso de la artista española corresponde al simple cierre de una etapa con final feliz que se ha ejecutado de la manera correcta.

Un acuerdo de management es un contrato de carácter personalísimo entre dos partes: el artista y la persona que lo actuará como representante. Esta relación se construye sobre un pilar fundamental: la confianza mutua. En muchas ocasiones estos acuerdos de representación se establecen con personas conocidas  con la que es improbable preveer conflictos a futuro. Pero creánnos, ocurren constantemente incluso en relaciones muy cercanas. Cuando esa confianza comienza a tambalearse, el único punto de agarre será un contrato escrito y firmado.

Es por ello que es crucial  que las partes sean muy conscientes de lo que significa cada una de las cláusulas que se incluyen en el contrato y que todo quede bien claro antes de firmar.

A continuación, haremos un resumen de los puntos clave que deben tenerse en cuenta en un contrato de management.

Lo que tiene que tener un buen contrato con tu mánager musical

Objeto del contrato de management

El objeto de este tipo de contratos es el de otorgar al mánager la representación del artista frente a terceros además de la asunción de una serie de obligaciones, todo ello para impulsar su carrera artística a través de la búsqueda de actuaciones, negociación de contratos discográficos y editoriales, asesoramiento sobre las decisiones en el desarrollo de la carrera artística, asunción de tareas de booking, definición de la estrategia de comunicación… A cambio, el mánager musical percibe unos honorarios basados normalmente en un porcentaje de los ingresos que consiga generar para el artista.

 

Comisión del mánager musical

Como omentábamos anteriormente, el mánager musical cobrará una cantidad por sus servicios que suele consistir en un porcentaje de los ingresos generados para el artista. El porcentaje varía en función de la dimensión del músico o grupo, ya que un artista destacado genera ingresos altos para un mánager incluso con un porcentaje bajo; al contrario, un grupo que empieza tendrá una fuerza negociadora débil y el mánager pedirá un porcentaje mayor. Un porcentaje medio habitual suele ser el 20%.

Resultados mínimos

Puede ser recomendable acordar un número mínimo de conciertos o de ingresos generados gracias al mánager musical durante un periodo determinado, de manera que si no se alcanzan esos objetivos se pueda resolver el contrato o reducir el porcentaje de honorarios del mánager. Si bien es cierto que los mánagers, sobre todo si trabajan con artistas que aún no están consolidados, no se querrán comprometer a conseguir un mínimo de actuaciones o conseguir un contrato discográfico ya que eso depende de terceros ajenos a él.

Exclusividad

Normalmente un artista trabaja en exclusiva con un mánager, de manera que no existan varios representantes a la vez. No obstante, la exclusividad puede ser universal o estar limitada a un territorio, en cuyo caso por ejemplo existiría un mánager para España, otro para resto de Europa y otro para América. La contratación de mánagers en terceros países para la expansión internacional suele hacerse a través de la oficina de management inicial, lo que significa que existe una exclusividad universal y que posteriormente se subcontrata con oficinas de otros países.

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Duración del contrato de representación artística

Será un elemento clave a negociar. Es recomendable periodos cortos renovables, ya que de esta manera no se fuerza la relación y el contrato continuará si ambas partes están satisfechas, pero el mánager ha también de asegurarse de que verá recompensado sus esfuerzos, ya que los comienzos suelen ser duros y empiezan a dar sus frutos pasado algún tiempo.

Poder de representación

El mánager es el representante del artista y, como tal, habla y actúa en su nombre. Esa representación implica obligar al artista, es decir, comprometerle en contratos y acuerdos frente a promotores, sellos, patrocinadores, prensa,… Para que esos compromisos tengan validez jurídica será necesario, si el mánager firma en nombre del artista, un poder notarial. El alcance del poder puede llegar a ser muy amplio, por lo que en el momento de firmar ante notario es conveniente estar bien asesorados para determinar para qué actos es necesario verdaremente otorgar poder y establecer posibles límites de actuación.

Intuitu personae

Lo normal es que este tipo de contrato se otorgue por las circunstancias y características de una persona concreta. Por ello es recomendable incluir una alusión al carácter de intuitu persona del contrato. Que el contrato tenga la consideración de intuitu personae significa que se firma porque se trata de una persona concreta, que si fuera otra persona no se celebraría. Por tanto, el mánager no podrá transferir los derechos y obligaciones de este contrato a terceras personas (por ejemplo, si vende su empresa de management), de igual manera que si miembros esenciales del grupo se van de la banda el contrato podría quedar resuelto.

Conclusión

Firmar un buen contrato de management o representación artística evitará quebraderos de cabeza y será un buen punto en el que apoyarse en caso de conflictos futuros. Una ayuda especializada es necesaria en caso de duda o desconocimiento acerca del contenido del contrato a firmar.

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