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Una investigación reciente de la Fan Fair Alliance pone cifras a algo que en el podcast de SFTL «El Arte del Negocio Musical» señalamos hace unos meses. Al analizar más de 50.000 entradas listadas para conciertos en arenas durante junio, los investigadores encontraron que el 72% procedía de solo tres vendedores. Tres nombres, controlando prácticamente tres cuartas partes de la oferta en recintos donde tocan artistas de primer nivel. Todo esto dentro de la empresa de ticketing de mercado secundario StubHub

Uno de esos vendedores mantiene, además, un acuerdo comercial directo con la propia plataforma de reventa desde 2022, y pertenece a un fondo de capital privado (Clearlake Capital), que también es dueño de una empresa de software de ticketing y de un club de fútbol de la Premier League como es el Chelsea. No hace falta forzar mucho la lectura para entender que esto ya no tiene nada que ver con el revendedor suelto de toda la vida, el que te ofrecía una entrada doblada a la salida del metro.

De eso hablamos largo y tendido en el episodio del podcast dedicado a los brokers de entradas. Ahí contamos cómo esta figura mutó en los últimos años, cómo pasó de ser una persona con dos entradas de más a convertirse en un operador con bots, proxies, identidades falsas y paneles de control que permiten listar el mismo lote en varias plataformas a la vez. La plataforma investigada por la FFA asegura tener sistemas para frenar la venta especulativa, y sin embargo los investigadores documentaron decenas de bloques de diez y veinte entradas puestos a la venta para artistas como Barry Manilow, J. Cole o Lily Allen antes de que esos controles hicieran nada.

Ahí está la pieza que más nos interesó cuando preparamos el episodio, el prelisting, vender algo que todavía no se tiene. Para el comprador es una entrada disponible más. Para la plataforma es una venta y una comisión asegurada, pase lo que pase después con el fan. Y cuantas más veces cambia de manos ese mismo ticket, más comisiones se acumulan por el camino, lo cual explica bastante bien por qué a nadie con ese modelo de negocio le conviene demasiado frenar la rotación.

Este caso no es una anécdota aislada de una plataforma concreta, es una muestra bastante clara de cómo funciona el mercado de reventa en general, quién lo mueve, con qué herramientas y por qué a los intermediarios les sale a cuenta no mirar demasiado de cerca.

Y detrás de todo esto conviene no perder de vista quién pierde de verdad. El fan paga de más o se queda sin entrada. El artista y el promotor no ven un euro de ese dinero que circula entre reventas, porque ese margen se queda en manos de brokers e intermediarios, no en la gira ni en la producción del directo. Y a nivel de industria, el efecto es acumulativo, cada vez que una entrada se revaloriza varias veces antes de llegar a su dueño real, se erosiona algo más la confianza en el sistema, y eso termina pesando sobre todo el negocio de la música en vivo.

Si quieres el contexto completo, lo desarrollamos en el episodio La reventa de entradas al descubierto, de El Arte del Negocio Musical.

Borja Martin

Marketing & PR en SFTL

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