No está siendo un buen año en bolsa para algunas de las mayores compañías musicales. Universal acumula una caída cercana al 35% en 2026, Spotify retrocede alrededor de un 13% y Warner Music Group, cerca de un 9%.
El caso de Universal es el más llamativo. Sus acciones llegaron a desplomarse un 25% el pasado 31 de julio, después de presentar unos resultados en los que el crecimiento de los ingresos por suscripciones de streaming se había ralentizado, pasando del 7,9% al 6,7%, por debajo de las expectativas de los analistas.
La paradoja es que el negocio musical sigue creciendo, pero eso no garantiza que sus principales compañías cumplan las expectativas de crecimiento y rentabilidad de los inversores. A esta incertidumbre se suma la transformación del negocio discográfico, con un mayor protagonismo de los modelos de distribución y servicios para artistas, que plantean nuevas oportunidades, pero también desafíos para las grandes discográficas.




