En Estados Unidos, The Mechanical Licensing Collective empezará en abril de 2027 a repartir parte de su black box, el dinero generado por royalties que no han podido asignarse porque no se ha identificado o localizado correctamente a sus titulares. El primer pago corresponderá a los usos de enero de 2021 y suma actualmente unos 6,3 millones de dólares. Después irán llegando los meses siguientes y, solo de 2021, quedan más de 75 millones de dólares pendientes. El MLC seguirá intentando localizar a los titulares antes de cada reparto, pero lo que siga sin reclamar se distribuirá proporcionalmente entre los titulares identificados en función de la actividad de cada DSP.
En España también existen cantidades recaudadas que no pueden asignarse a ningún titular. Las entidades de gestión deben intentar localizar al beneficiario y, con carácter general, esos derechos prescriben a los cinco años. Una vez transcurrido ese plazo, la ley permite destinar esas cantidades a distintos fines, como la asistencia a socios, la formación y promoción de autores y artistas, la promoción de la oferta digital legal o el reparto entre el resto de obras y prestaciones gestionadas por la entidad. Es decir, aquí también existe una especie de black box, y ese dinero puede acabar redistribuyéndose, total o parcialmente, aunque la legislación española contempla también otros posibles destinos.





