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El streaming musical está a punto de cruzar una frontera que parecía de ciencia ficción hace una década. Según el último Music Subscriber Market Shares de Midia Research, cuyos datos recoge Music Business Worldwide, el mundo cerró 2025 con 921,6 millones de suscriptores de pago. Un año antes eran 837,3. En 2020 eran 472,2. La cifra casi se ha duplicado en cinco años y los mil millones, dice Midia, están ya «firmemente a la vista. Es el dato que va a abrir todos los titulares. Y es, probablemente, el menos interesante del informe.

Porque debajo de ese número redondo hay tres movimientos que cuentan mucho mejor hacia dónde va el negocio.

El crecimiento se está frenando justo cuando se acerca la meta

Subir un 10,1% interanual suena estupendo. El problema es la dirección de la derivada. Ese 10,1% es menos de lo que creció el mercado el año anterior. El sector llega a la línea de los mil millones desacelerando, no acelerando.

Tiene su lógica. Los mercados maduros, Estados Unidos y la mayor parte de Europa occidental, están cerca de su techo natural. Quien iba a pagar por música ya paga. A partir de ahí, cada punto de crecimiento cuesta más y se va a buscar más lejos.

Lo cuenta el propio reparto geográfico. Por quinto año consecutivo, Latinoamérica, Asia-Pacífico y el resto del mundo aportan juntos más del 70% del crecimiento de suscriptores. Latinoamérica marcó un récord de altas netas. Asia-Pacífico, en cambio, ya empieza a ralentizarse.

Spotify sigue líder, pero la historia del año es YouTube Music

Spotify mantiene la corona con un 31,4% de cuota global y, según Midia, fue el servicio que más suscriptores netos sumó de toda la industria. Sus propias cuentas hablan de 290 millones de suscriptores Premium al cierre de 2025, 27 millones más que el año anterior, y de 293 millones ya en el primer trimestre de 2026. En Europa, su peso es casi monopolístico en lo que a crecimiento se refiere: aportó el 85% de las altas netas del continente.

Pero el que corre es otro. YouTube Music es, por segundo año seguido, el servicio que más crece en términos porcentuales, con unas altas netas que se quedaron a muy poco de las de Spotify. Su cuota global ronda ya el 12,4%, frente al 7,9% que tenía en 2020. Si la tendencia se mantiene, en 2026 adelantará a Apple Music y a Tencent.

YouTube crece fuerte en Latinoamérica y Asia-Pacífico, los mercados que tiran del carro, y ya ha arrebatado a Spotify el primer puesto en la región. El recuento de Midia incluye las suscripciones de YouTube Music y los abonados a YouTube Premium que usan la plataforma musical, una medida más estrecha que los números que canta la propia Google.

El resto del podio, en retroceso. Tencent Music es segundo con un 13,8%, por delante de Apple Music, que cae al 12,6% desde el 18,4% que tenía en 2020, cuando era subcampeón. Amazon Music cierra el grupo con un 8,5%. Apple, Amazon y Tencent perdieron cuota global durante el año.

El dato que de verdad mueve la aguja lo pone Tencent

El crecimiento de suscriptores sigue corriendo por delante de los ingresos por streaming de las grandes discográficas, que subieron un 8,3%. Es decir, se suma gente más rápido de lo que crece el dinero. La brecha se estrechó en 2025, pero los nuevos suscriptores llegan de mercados con un ARPU más bajo. Cada abonado latinoamericano o asiático vale, en euros, menos que uno europeo o estadounidense. El número de cabezas engorda más deprisa que la facturación.

Y entonces aparece Tencent y enseña la salida del laberinto. Conviene una aclaración para quien no la tenga del todo situada. Tencent Music Entertainment es la filial de música del gigante tecnológico chino Tencent, el mismo de WeChat y los videojuegos, y es prácticamente la dueña del streaming en China a través de apps como QQ Music, Kugou y Kuwo. No es un rival global al estilo Spotify, sino el actor dominante de un único mercado, pero ese mercado es tan grande que basta para colocarla segunda en cuota mundial.

Lo relevante no es su tamaño, sino que llegó antes que nadie al problema que ahora afronta todo el sector. El mercado chino arrancó con un ARPU bajísimo, música casi gratis durante años, así que TME se vio obligada a inventar formas de exprimir más a cada usuario mucho antes que Occidente. La compañía creció sus ingresos anuales un 15,8% a pesar de haber sumado menos altas netas que el año anterior. ¿La palanca? Su tier Super VIP, que superó los 20 millones de suscriptores, frente a los 15 de mediados de 2025 y los 10 de finales de 2024. Más del doble en poco más de un año.

Tencent ganó más dinero sumando menos gente. No por captar, sino por monetizar mejor a quien ya tenía dentro.

La partida que viene no es de cabezas, es de cartera

Esto es lo que conviene retener de todo el informe. Durante quince años, la métrica sagrada del streaming ha sido el número de suscriptores. Más altas, mejor historia para los inversores. Pero ese motor empieza a gripar en los mercados ricos y a llenarse de suscriptores de bajo valor en los emergentes.

La respuesta del sector ya está sobre la mesa, y se llama superfán. Tiers premium, ediciones de lujo, acceso anticipado, formatos de mayor calidad. Spotify lleva tiempo anunciando su escalón superior, Deezer y el resto exploran lo mismo, y Tencent ya está demostrando que el modelo funciona en números reales-

El sector va a celebrar los mil millones de suscriptores con bombo. Tiene derecho, es un hito. Pero la conversación debe ser otra. Cuando captar gente nueva deja de ser fácil, el negocio se gana o se pierde en cuánto eres capaz de cobrarle a quien ya te quiere. Y ahí, de momento, el que mejor está jugando sus cartas no es ninguno de los nombres que damos por descontados.

Borja Martin

Marketing & PR en SFTL

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