El IMS Electronic Music Business Report 2025/26 se ha presentado esta semana en Ibiza, coincidiendo con el arranque del International Music Summit. Lo firma Mark Mulligan (MIDiA Research) y ofrece la radiografía más completa del año sobre el negocio de la electrónica a nivel global: grabación, edición, DSPs, festivales, clubs, herramientas para creadores, merchandising y patrocinios.
El titular es que la industria de la electrónica facturó 15.100 millones de dólares en 2025, un 7% más que el año anterior. Todos los subsegmentos crecieron, aunque la edición musical, el merchandising y los DSPs fueron los que tiraron con más fuerza del carro.
Una base de fandom que sigue ensanchándose
Detrás del crecimiento hay una base social cada vez más amplia. El informe cifra en 600 millones los nuevos fans sumados durante el año entre Spotify, YouTube, Instagram, TikTok y Facebook. En las plataformas de consumo, los oyentes mensuales de electrónica en Spotify crecieron un 11% en los principales mercados, y el dato más llamativo es que países como Alemania, Australia o Países Bajos tienen cinco veces más oyentes acumulados de electrónica que habitantes.
La creación también está en máximos: las producciones de electrónica en TikTok subieron un 50% y los DJ sets en SoundCloud un 39%. Es un dato relevante para entender que la electrónica no depende solo del consumo pasivo, sino que tiene una comunidad muy activa de creadores amateurs y semiprofesionales alimentando el ecosistema desde abajo.
Subculturas y escenas: el motor invisible
Uno de los puntos más interesantes del informe es la defensa de las subculturas como eje de crecimiento. Mientras la industria musical general está redescubriendo ahora la importancia del fandom y las escenas, en electrónica siempre han sido el núcleo. Subgéneros como el speed garage, el garage o el techno crecieron en TikTok a aproximadamente el doble de ritmo que las categorías mainstream.
El Sur Global es, claramente, la gran historia cultural del año. El afrohouse fue el séptimo género más descargado en Beatport y el segundo más buscado en Splice, subiendo desde el décimo puesto en 2023. Pero el dato que mejor dibuja el cambio está en SoundCloud, las cuatro escenas más importantes del año fueron el breakbeat indonesio, el vinahouse, el EDM surcoreano y la guaracha colombiana. Ni una sola viene de los circuitos tradicionales occidentales.
El live y los clubs: crecer sin vender más entradas
El live de electrónica sigue muy por encima de los niveles prepandemia, con una facturación agregada de 30.000 millones de dólares entre los grandes operadores (Live Nation, Eventim, HYBE, JYP). Pero el crecimiento se está apoyando en la subida de precios, no en más entradas vendidas. En Estados Unidos, las ventas de tickets para electrónica cayeron en 2025 mientras subía el precio medio. Es un patrón que se repite en todo el live global y que merece seguimiento porque crecer solo vía precio tiene un techo.
Ibiza ilustra bien esta tensión. Los clubs de la isla siguieron creciendo en ingresos (160 millones de euros en taquilla), pero con menos eventos por venue: 140 shows de media frente a los 144 del año anterior. Más facturación con menos programación. Una dinámica que conviene mirar con cuidado, porque puede comprimir la oferta cultural real a pesar de los buenos números financieros.
El dinero llega desde fuera: el catálogo como activo
La salud del sector está atrayendo a los fondos de adquisición de catálogos. En 2025, el 18% de las operaciones públicas de compra de catálogo fueron sobre artistas de electrónica, y solo en el primer trimestre de 2026 se han cerrado 17 operaciones más. Es una señal clara de que la industria financiera ve valor a largo plazo en el catálogo electrónico, algo que hasta hace pocos años era impensable.
Conclusión
El informe no esquiva los puntos débiles. La electrónica está generando menos hits que antes, ha perdido una pequeña cuota en los line-ups de festivales (del 18% al 17% en los top 100) y los clubs ibicencos facturan más con menos eventos. No son luces rojas, pero sí amarillas.
El mensaje de fondo es que la electrónica es un género saludable, con una base de fans creciente y un ecosistema creativo muy vivo. Pero que la siguiente fase de crecimiento difícilmente vendrá de los mercados y fórmulas tradicionales. Vendrá del Sur Global, de las subculturas, de los creadores que están empujando desde plataformas como SoundCloud y TikTok, y de una lectura más fina de qué escenas vale la pena construir y acompañar.
Para los players del sector, la pregunta es si están mirando donde realmente pasan las cosas.
Fuente: IMS Electronic Music Business Report 2025/26, elaborado por MIDiA Research. Disponible completo en la web de International Music Summit.





